“El mostrador no tracciona, por lo cual el volumen de producción no evoluciona”, explicó Marcos. Según el dirigente, el precio de la hacienda se encuentra actualmente amesetado y las empresas llegaron a un límite respecto de los valores que pueden trasladar al mercado.
El deterioro de los márgenes se produce mientras los gastos de las plantas continúan aumentando. Uno de los casos más fuertes es el de la electricidad, cuyo costo, según Caínca, “en lo que va del año se multiplicó por tres”. A esto se suman las ART, que tuvieron incrementos de al menos 100%, además de tasas provinciales y municipales y distintos servicios necesarios para mantener en funcionamiento los establecimientos. De acuerdo con Marcos, varios de estos costos avanzaron al doble del ritmo de la inflación.
El impacto sobre las cuentas de las empresas queda reflejado en el seguimiento mensual realizado por Caínca junto con el Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos. El último relevamiento ubicó la pérdida en aproximadamente $74 por cada kilo producido. Según explicó, el resultado negativo representa entre 10% y 20% de los ingresos, dependiendo del tamaño de cada establecimiento.
“Los márgenes se recortan y esto, acompañado a la actualización que tienen nuestros ingresos por subproductos, hace que las plantas de consumo, en este contexto donde la faena cayó un 10%, den pérdida”, sostuvo.