Respecto a los compromisos asumidos para recuperar aeronaves, Bertorello contrapuso las promesas con la realidad socioeconómica que atraviesan los operarios. «Tomamos para bien que se expresó diciendo que quieren salvar a FAdeA, pero después de haber pasado dos días tenemos sensaciones encontradas. Hace tres años que no tenemos paritaria y los sueldos están por debajo de la línea de pobreza», afirmó el gremialista, quien además advirtió sobre la degradación de la planta de personal: «Es el número más bajo que he visto en los 40 años que tengo dentro de FAdeA: somos unos 565 trabajadores, el mes pasado se fueron 87 compañeros».
Uno de los puntos más críticos expuestos por Bertorello fue el impacto psicológico y económico que sufre la plantilla técnica, lo que a su juicio afecta el desarrollo cotidiano de las labores de alta precisión. «Le venimos anunciando al directorio que tenemos dudas sobre la seguridad operacional, que es el pilar fundamental de la actividad. Los compañeros están esperando que suene la sirena para salir a hacer Uber o alguna otra changa para tratar de llegar a fin de mes, y ahora tenemos que hacer un avión en tiempo récord», aseveró. Según detalló, apenas el 30% del personal trabaja diariamente en el proyecto Embraer y el resto realiza tareas menores.
En relación con la exigencia de trabajar a contrarreloj para poner a punto la aeronave presidencial, el dirigente explicó que la obra solo ocupará de forma directa a «unas 100 o 110 personas», por lo que no resolverá la inactividad de fondo si no se reactivan los programas centrales. «Lo que pondría la rueda en marcha es que se firmen los benditos contratos con el Ministerio de Defensa para activar el programa Pampa y permitir la exportación», recalcó. De cara a los próximos días, desde el sindicato advirtieron que si la Secretaría de Trabajo de la Nación o el directorio de FAdeA no convocan formalmente a negociaciones salariales, profundizarán los reclamos en el predio. «Con este marco que tienen los compañeros, no nos queda otra que reclamar de la manera ortodoxa en la puerta de la fábrica o donde tengamos que hacerlo», concluyó.