Los números se traducen en historias reales. Luego de que Las Leonas hayan conseguido el título del mundo en Países Bajos, fue la arquera Cristina Cosentino, quien reveló que durante el proceso previo a la Copa del Mundo, una de sus compañeras “se quedó a vivir en el CENARD durante un mes” porque el dinero recibido no le alcanzaba para pagar un alquiler. Si bien el CENARD tiene algunas comodidades, lo cierto es que la falta de infraestructura no lo hace un lugar para habitar durante un tiempo prolongado. No es la única. Las realidades de rifas, sorteos y pedidos de ayuda se multiplican en las redes sociales de la mayoría de los deportistas.
En el caso de Las Leonas las becas rondan el millón y medio de pesos o, incluso, algunas mucho menos porque se enmarcan dentro de la excelencia olímpica. Al igual que, por ejemplo, el Maligno Torres que, ségun la tabla, está becado por un poco más de dinero. Sin embargo, ese dinero que, en definitiva, está dentro del promedio de lo que gana cualquier trabajador, es marcado como un supuesto "premio" cuando, en definitiva, no genera una diferencia sustancial.
La lista presentada por el Gobierno Nacional (que se puede ver acá), entre otras cosas, también hace referencia a una beca para juveniles que tengan posibilidades de desarrollo. Más allá de los montos, lo llamativo es que por ejemplo aparece la proyección suramericana juvenil que está orientada a atletas de 16 a 21 años y será de 326.592 pesos, pero para alcanzar ese beneficio, los deportistas tienen que presentar una medalla en los Juegos, en un sudamericano de la disciplina. Es decir, invierte la carga del apoyo. En lugar de apoyar a un atleta con posibilidades, primero el atleta debe alcanzar un resultado que lo valide: el Estado no invierte por el atleta, le paga a resultado puesto.
Bajo esta situación presupuestaria, Argentina se prepara para mostrar lo mejor que tiene en los próximos Juegos Sudamericanos. Y como siempre lo hará con el espíritu que nos caracteriza.