El paso del tiempo empezó a dar respuestas. A más de un año del inicio de la investigación se logró constatar que los lotes 31.202 y 31.244 del opioide, distribuido en diversos hospitales de todo el país, estaban contaminados con las bacterias multirresistentes Klebsiella pneumoniae y Ralstonia pickettii.
A su vez, se determinó la existencia de fallas críticas detectadas por la ANMAT y el INAME en las inspecciones, que no tuvieron seguimiento alguno, por lo que ambos laboratorios continuaron funcionando. El quiebre sucedió el 18 de diciembre de 2024 cuando se fabricaron los lotes que resultaron estar contaminados y que en enero de 2025 empezaron a distribuirse a nivel nacional.
Ubicado en el pabellón 6 de la unidad penitenciaria de Marcos Paz, el recluso mantiene una rutina particular que combina actividad física, lecturas y encuentros gastronómicos provistos con mercadería propia.