Más allá de los factores macroeconómicos, Bausili puso el foco en un elemento subjetivo: el "miedo o estrés postraumático" que arrastran los agentes económicos tras las recurrentes crisis argentinas. Ese estado de alerta, explicó, impulsa a empresas y ahorristas a resguardarse ante eventuales escenarios adversos, en lugar de comprometer recursos en ampliaciones productivas o inversiones de largo plazo.
El funcionario también analizó el rol del sistema financiero y admitió que los bancos aún no muestran una clara disposición a otorgar préstamos. "No están desesperadas por prestar", sostuvo, y reconoció que la normativa vigente impone ciertas trabas. No obstante, tras los anuncios del equipo económico de esta semana, las entidades pueden afectar hasta el 15% de sus depósitos en dólares al crédito para empresas exportadoras que garanticen generación de divisas.
permaneció inactivo o "bajo el colchón"— hacia proyectos productivos, especialmente en infraestructura y construcción. Además, adelantó que el Gobierno profundizará la desregulación económica para reducir la incertidumbre y consolidar un escenario estable hacia 2027.
Consultado por la inflación de julio (2,1% según el INDEC), proyectó que la desaceleración retomará su tendencia tras el efecto estacional del turismo. Cornejo, por su parte, respaldó el rumbo nacional y la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, orientada a restringir el financiamiento al Tesoro. Bausili cerró su exposición planteando que la estabilidad macro permitirá modificar expectativas y habilitar decisiones de inversión con horizonte más extenso.