El requerimiento señala que Adorni tendrá que fundamentar las llamativas fuentes de financiamiento que utilizó en sus operaciones. Consignó una deuda con su mamá, Silvia Pais, de 16 millones de pesos, y otra con la sucesión de una abuela, Norma Zuccolo, por 18 millones de pesos. En la primera declaración señaló deudas con el Banco Galicia que luego omitió. También había eludido presentar en tiempo y forma los anexos correspondientes a su esposa.
Los otros préstamos bajo la lupa son los de las jubiladas que le vendieron el departamento de Caballito, que de un total de 200.000 dólares aceptaron apenas 30.000, el resto a pagar sin intereses a fin de 2026. La operación se hizo a través de Pablo Martín Feijoo, a quien Adorni conoce del colegio de sus hijos. Su madre, Beatriz Viegas y Claudia Sbabo le vendieron la propiedad, que poco antes había pertenecido al futbolista Hugo Alberto Morales. Feijóo declaró, además, que le financió al exfuncionario las reformas por 65.000 dólares. Para comprar la casa de Indio Cuá, el exjefe de gabinete recibió un préstamo privado de 100.000 dólares de dos mujeres policías: Graciela Isabel Molinas y Victoria Cancio, con un 11 por ciento de interés. A ellas llegó gracias a la escribana Adriana Nechevenko, la misma que aseguró que “se le dio todo junto”.