“Quieren un INTA desfinanciado y paralizado. Es parte de su estrategia de entrega decir que las tierras no se usan para investigación mientras vacían de profesionales el organismo”, denunció Julieta Boedo, referente de ATE.
Desde Apinta, Paulo García rebatió el argumento de que los campos sin investigaciones activas no tengan utilidad. En ese sentido explicó que esas tierras no le suponen al Estado ningún costo de mantenimiento y funcionan como reservorios de material genético: “es engañoso decir que no se utilizan”, aseguró. ”El INTA produce y adapta tecnologías y material vivo, es decir semillas y diferentes materiales vegetales, a las características climáticas y de suelo de cada una de las fito-regiones”.
“¿Por qué venderlas si al INTA le entra más plata de la que gasta? Esto es porque las quieren sacar a remate a precio vil”, advirtió García. El dirigente gremial aclaró que el instituto es autárquico y se financia mediante un impuesto a las importaciones, pero recibe menos de la mitad de lo que recauda. “Incluso se utilizaron 101 mil millones de pesos de un fondo propio de capacitación para pagar los retiros voluntarios. No tenemos un problema de déficit; la intención es solamente hacer un negocio inmobiliario para unos pocos”, concluyó.