Esa subsecretaría había estado bajo el mando de Agustina Vilanova, de estrecha confianza del exsecretario Javier Lanari. Ambos presentaron sus renuncias antes de que Manuel Adorni decidiera reemplazar la conducción del área y designar como secretario a Fabián Fernández.
Desde ahora, la Subsecretaría de Comunicación y Actos de Gobierno dependerá de la Secretaría de Vocería Presidencial, encabezada por Adrián Ravier, un sector donde tiene mayor influencia el espacio vinculado a Santiago Caputo. Esa estructura contará únicamente con la Unidad de Gabinete de Asesores, conducida por Alexia Sagemuller, proveniente de la Fundación Faro, y con la Subsecretaría de Discurso, Monitoreo y Comunicación Digital, que todavía no tiene una designación formal.
Por su parte, la Secretaría de Comunicación y Medios, conducida por Fabián Fernández, incorporó dos subsecretarías y una dirección provenientes de distintas áreas de la Jefatura. De esta manera, quedó integrada por las subsecretarías de Coordinación Administrativa y Legal, Prensa y Actos de Gobierno, Comunicación y Medios Públicos y Análisis y Planificación de Gobierno, aunque hasta el momento ninguna de ellas cuenta con autoridades designadas formalmente.
Mientras algunos sectores vinculados a Santiago Caputo interpretaron la redefinición de competencias como un acuerdo y señalaron la continuidad de Genua como prueba de ese entendimiento, dentro del oficialismo también surgieron otras lecturas que consideran el reordenamiento como un nuevo avance de Karina Milei sobre la estructura de influencia del asesor presidencial. En ese contexto, cerca de Santilli entienden que la decisión buscó encontrar un equilibrio dentro de la interna, al quitar parte de la estructura sin desplazar a los responsables de cada organismo.