El celular del contratista Matías Tabar resultó una importante fuente de información para la causa. Todavía el contenido no se conoce en su totalidad, pero lo que se supo hasta el momento no ayuda para nada a Adorni. Ahí apareció el comprobante de las costosas sábanas de la tienda Rosen que llevaron a la declaración de Kocsis, que a su vez derivó en la corroboración de lo que resultó un mecanismo repetido con otras personas para camuflar pagos.
Pero también están los intercambios del propio Tabar en la previa de su presentación como testigo en el expediente, con Adorni. En rigor son mensajes que éste le mandaba al contratista y le decía que se podían encontrar en Indio Cuá y hablar ahí de su declaración. “Nada, obviamente, te voy a dar todo el soporte que necesites, despreocupate, como hice con todos, eso está de más decírtelo, pero contás con todo, todo lo que yo te pueda ayudar. Es una boludez, pero para que vos te quedes tranquilo y que todos nos quedemos tranquilos”, le decía el exfuncionario. Antes habían declarado la escribana Adriana Nechevenko, las jubiladas, las prestamistas, entre otros.
Más allá del sugestivo ofrecimiento y de que pareciera un intento por condicionar a Tabar, por ahora la fiscalía no considera que existan riesgos procesales para tomar medidas restrictivas como la detención o la prohibición de salir del país.