La fotografía difundida en las últimas horas cobra especial relevancia porque el propio Barrelier ya había reconocido durante una de sus indagatorias que estuvo en ese sector ubicado a unos 17 kilómetros de su vivienda. La mujer que le prestó el vehículo figura en la causa en calidad de testigo.
En este contexto, aunque el hombre es, hasta ahora, el único detenido, la fiscalía no descartó la posible participación de otras personas en el crimen de Agostina Vega. La familia de la adolescente, sobre todo su abuelo y su padre, manifestó públicamente la sospecha de que pudo haber más involucrados en el hecho.
Uno de los puntos que los investigadores deberán esclarecer en las próximas horas es cuál fue el rol de la propietaria del Ford Ka negro que habría sido utilizado para trasladar los restos y que luego fue lavado antes de ser secuestrado por la Justicia.
En ese contexto, el fiscal decidió agravar este lunes la acusación contra Barrelier: pasó de estar acusado por privación ilegítima de la libertad a femicidio. En caso de ser encontrado culpable, la pena será prisión perpetua.