Entre otras tantas consignas, una mujer llevaba una remera que decía “Nunca mascotas del poder”. Y sobre una calle aledaña, un grupo de personas pegaban sobre una pared letras rojas que poco a poco conformaron la frase “Liberemos a Cristina y a la Argentina”. Entre tantos carteles y banderas, sobresalió una gigante con forma de escarapela que decía: “Con proscripción o hay Patria”.
Mientras sostenía en alto un cartel que decía “Señores jueces, la voluntad popular no se proscribe”, Eduardo, de 80 años, sostuvo que “proscribir, reprimir, encarcelar o asesinar, es una campaña que siempre han hecho los gobiernos de derecha en muchas épocas de nuestra historia”. “Estar acá es ir en contra de todo eso, tener memoria y asegurar que no se repita más”, advirtió. Eduardo también está presente todos los miércoles en las marchas de jubilados: “Yo quiero que la muerte me encuentre vivo”, explicó con una sonrisa.
Hubo puestos de artesanías, cuadernos, ropa y stickers con imágenes de la militancia, además de mucha comida. Toda una expresión de emprendedores de la economía popular que hacen sus trabajos para poder subsistir en un momento muy difícil de la Argentina en materia de empleo y consumo.
Sobre una escalera, bajo el edificio donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria en el marco de la causa Vialidad, una joven acomodaba afiches y los sumaba a un enorme mural tipo collage que en el centro tenía una foto de Cristina con la frase “Que florezcan mil flores”, rodeada por guirnaldas, corazones, los colores de la bandera nacional, fotos de desaparecidos durante la última dictadura, e imágenes de las Islas Malvinas, entre otras cosas.
A pocos metros de allí, sentada bajo un árbol, la militante Estela sostuvo que “en este día patrio, que Cristina nos dio con mucha alegría para que festejemos juntos, qué mejor que venir a acompañar a nuestra principal referente”.
Penacca también determinó que el 25 de mayo representa una oportunidad para “estar juntos, en comunidad, otra cosa que el neoliberalismo viene a romper pero que con Néstor y Cristina lo recuperamos y lo revivimos: ser un pueblo feliz, empoderado”.
En una de las esquinas flameaba una gran bandera celeste con un retrato de Néstor Kirchner y una frase del expresidente: “No tengan miedo, coraje que hay un nuevo amanecer”. En esta esquina a nadie se le escapó el dato de que un 25 de mayo, pero de 2003, asumía como Presidente de la Nación.