El impacto excede a la empresa y alcanza a toda la cadena productiva. La falta de pagos afecta a proveedores, transportistas y tambos, mientras que la incertidumbre laboral golpea a comunidades enteras donde la actividad láctea es central para la economía regional. En ese contexto, autoridades provinciales han intentado mediar y promover instancias de diálogo, aunque con escasa respuesta por parte de los dueños de la firma.
La crisis de Lácteos Verónica no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un declive más amplio que afecta al conjunto de la industria láctea nacional. La quiebra de SanCor, las pérdidas multimillonarias de La Serenísima, el cierre definitivo de La Suipachense y la venta de buena parte del negocio de Saputo son evidencias de un sector sumergido en una situación por demás agravada. Medios santafesinos anticipan que, por efecto tanto del parate de Lácteos Verónica como de la quiebra de SanCor, el sector lechero provincial se encuentra en un contexto de incertidumbre respecto de su evolución como negocio, y estiman que en la primavera faltarán usinas para recibir la producción lechera.