A finales de abril, inmediatamente después de que la sala VIII de la Cámara del Trabajo volviera a dejar vigente la reforma laboral del gobierno, desde el Poder Ejecutivo premiaron a uno de los jueces que intervino en ese fallo. Lo postuló para extender su cargo por 5 años más cuando estaba próximo a cumplir los 75 años de edad. Se trata de Víctor Pesino a quien la CGT recusó el pasado 27 de abril y acusó de negociar “beneficios mutuos” con el gobierno.
La cronología expone a los protagonistas. El 23 de abril, la sala VIII de la Cámara Laboral, con los votos de Pesino y María Dora González, revocó la medida cautelar que había dictado el juez de primera instancia del fuero del Trabajo, Raúl Ojeda, que había suspendido más de 80 artículos de la reforma laboral haciendo lugar a un amparo de la CGT. Los camaristas otorgaron “efecto suspensivo” al recurso de apelación que presentó el Gobierno, lo que dejó sin efecto inmediato lo resuelto por Ojeda, que beneficiaba a los trabajadores, los sindicatos y las centrales obreras.
El 24 de abril, es decir, un día después, el Poder Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial la propuesta para que Pesino continúe en el cargo 5 años más. Ahora el pliego de este camarista debe ser aprobado por mayoría simple en el Senado. La inmediatez de la postulación da cuenta de un beneficio claro para quien falló a favor del gobierno. Y puede interpretarse como un mensaje para aquellos magistrados que estén en situaciones similares.
La CGT recusó el 27 de abril a los dos camaristas que validaron la vigencia de la reforma laboral. Como publicó Mariano Martín en El Destape, la presentación, que exige además reponer el amparo que había dictado Ojeda, hizo foco especial sobre el juez Pesino. El documento de la central obrera calificó como una “razón desprovista de moral” la decisión de la Sala VIII de la Cámara del Trabajo y se refirió a “beneficios mutuos” pactados entre Pesino y la administración libertaria.
Los pasos que están dando Lijo e Irurzun en el marco del Coimagate encienden las alarmas en el mundo político-judicial. ¿Acaso el gobierno sondea la posibilidad de aplicar la misma lógica de “beneficios mutuos” que ejecutó con el camarista Pesino?