La caída en la actividad económica a nivel general, el escenario de despidos masivos —acumulan más de 300 mil desde diciembre de 2023— y el cierre generalizado de empresas —más de 22 mil desde que asumió La Libertad Avanza— también afecta la cantidad de pasajeros.
Para Felipe Valdés, señalero desde hace más de una década, el mayor problema es que los trenes circulen de forma insegura producto de los recortes y el ajuste. “Por más que se hagan obras, si no hay repuestos o personal, habrá demoras y cancelaciones”, dice a Página/12 en su puesto en una cabina del ferrocarril de la línea Mitre. A su lado, Germán Nur, señalero hace 18 años, traza un paralelismo con la década de los 90, cuando previo a la privatización hubo un desguace de los servicios, con la tristemente célebre frase de Carlos Menem: “Ramal que para, ramal que cierra”.
Entre 1992 y 1995 la mayor parte de los ramales de pasajeros fueron privatizados, se produjeron miles de despidos de ferroviarios y la red se desplomó de 35 mil a 11 mil kilómetros de vías, dejando un tendal de pueblos fantasma y estaciones abandonadas. “El servicio está muy precario, igual que pasó en los 90”, dice Nur mientras activa la barrera, habilita cambios de vías y monitorea el estado de la red.
Trenes
Viajar como sea Incluso en horarios no pico los trenes viajan repletos de pasajeros. (guadalupe lombardo)
Para los trenes, motosierra
En los trenes de larga distancia y turísticos, la crisis también es aguda. Desde que asumió Milei cerraron 12 ramales, entre ellos el servicio Buenos Aires-Córdoba; Buenos Aires-Mendoza; Buenos Aires-San Luis; Buenos Aires-Tucumán y Buenos Aires-Bahía Blanca. Mientras que las operaciones se desplomaron un 50%, la cantidad de pasajeros cayó 37,4%.
El tren Buenos Aires-Rosario sigue activo pero desfinanciado, con locomotoras rotas y formaciones abandonadas. A mediados de marzo, usuarios reportaron que hubo formaciones que tardaron hasta 13 horas en unir 300 kilómetros. Y a comienzos de abril Página/12 consignó el cierre del ramal Córdoba-Villa María y el servicio Once-Pehuajó.
Los turísticos también sufren el recorte. En marzo de 2025 cerró el ramal que une General Guido con Pinamar, dejando desconectadas a las localidades de Madariaga y Santo Domingo. Ese servicio había regresado en 2021 y tenía gran aceptación, especialmente porque los pasajes de Buenos Aires a Pinamar se vendían a un precio mucho más accesible que los micros en temporada alta.
Conditi asegura que la reforma ferroviaria debería incluir inversiones abiertas al capital privado con planes de negocios que incluyan la explotación de servicios colaterales. “El ferrocarril tiene estaciones en las mejores tierras de Argentina, podrían transformarse en hoteles, shoppings u oficinas. En cambio, no hacemos nada. Y eso podría representar muchos ingresos”, sostiene.
Descarrilamiento En noviembre de 2025, una formación del Sarmiento descarriló en Liniers. Hubo 12 heridos. (Gentileza)
Incluso podrían aprovecharse los corredores con vías más lentas como las patagónicas con servicios “slow travel” de lujo, para ofrecer una experiencia única con destinos atractivos para el turismo internacional.
No se trata de recuperar el trazado ferroviario de 1948, cuando el tren pasaba por todos los pueblos. “Pero sí podemos tener un servicio moderno, aspiracional”, sintetiza Conditi, quien señala que hoy los usuarios no priorizan los trenes de larga distancia porque tardan demasiado. “Si hubiera trenes de alta velocidad le podrían comer una cuota de mercado al avión”, agrega. Pero eso parece a años luz del plan de gobierno libertario, que desde 2023 cerró 62 estaciones con pueblos que no sólo quedaron aislados, sino donde el ferrocarril cumple un rol social clave, ya sea por la conexión con ciudades más grandes a donde miles de jóvenes van a estudiar o trabajar; o por el valor que aportaba a las economías regionales. Argentina se está quedando atrás en la carrera ferroviaria en la región.
El ajuste descarrila el sistema ferroviario El colapso del servicio ocurre a pesar de que las tarifas aumentaron casi 1.000 % desde 2023. (redes )
Chile tiene una empresa pública y un plan sostenido a lo largo de los años bajo gobiernos de derecha y centroizquierda: el programa “Trenes para Chile” planea triplicar la cantidad de pasajeros, de 50 a 150 millones al año, así como también aumentar la capacidad del ferrocarril de cargas. Brasil anunció el proyecto Trem de Alta Velocidade que unirá Río de Janeiro, San Pablo y Campinas --un trayecto de 500 kilómetros-- en menos de dos horas a 350 km/h, que estará listo para 2032.
“Colombia también está creciendo, Paraguay anunció un tren de cercanías o metropolitano, Perú tendrá un tren de 220 kilómetros por hora”, agrega Conditi.
De la NASA a UBER
Maturano, Valdés y Nur coinciden en que los salarios ferroviaros sufrieron un recorte cercano al 65 por ciento desde la asunción de Milei. “Los compañeros no llegan a fin de mes, tienen que buscar otro trabajo para complementar sus ingresos o renuncian por un sueldo mejor”, lamenta Maturano. “Antes decíamos que cobrábamos como operarios de la NASA y ahora como kiosqueros”, bromea Valdés. “Pero aún así —agrega Nur— nos obligan a trabajar como si estuviéramos en la NASA y sueldos de un millón y medio de pesos. Acá se deja la vida, se rotan turnos, es muy desgastante”.
Trenes
La infraestructura en colapso La inversión cayó a mínimos históricos durante el Gobierno de Javier Milei. (guadalupe lombardo)
En un contexto de salarios deprimidos con paritarias pisadas e inflación en aumento desde mediados de 2025, muchos trabajadores ferroviarios debieron buscar un segundo empleo para complementar su sueldo, al igual que le ocurrió a buena parte de la masa de trabajadores. “Hacen Uber, venden perfumes o ropa. Es muy triste, ves a compañeros que trabajan en el turno noche y a la mañana se van a un segundo empleo, o los que llegan a las 22 y están matados porque vienen de trabajar todo el día en otra cosa”, cuenta Valdés: “En este trabajo no se puede ir a hacer Uber y venir sin dormir. Si me duermo acá se pueden matar un montón de personas”.
Valdés y Nur añoran los años pujantes en los que había dinero para reforzar el sistema, desarrollar obras y darle vida al país. “En la década de 1950 llegó a haber 450 mil ferroviarios”, dice Nur. Para Valdés, el ferrocarril es el principal sistema de logística y transporte para el desarrollo. Nur lo resume así: “Para mí el tren es la Patria realizada y como trabajador es un orgullo que me permitió progresar, la movilidad social ascendente. Gracias a este trabajo pude mandar a mis hijos a la escuela, me hice la casa y me compré un coche”.