Además, encadenó así ocho meses de bajas al hilo, ya que la última suba fue en junio de 2025. Pero lo más grave ni siquiera es eso, sino que, con la cifra de febrero, el sector industrial volvió a niveles inferiores a los de enero de 2024, el primer mes completo de impacto de la devaluación inicial del gobierno mileísta.
En resumidas cuentas, tras el shock de diciembre de 2023, la industria continuó en baja hasta mediados de 2024, pero luego rebotó y encadenó subas sucesivas hasta febrero de 2025. Sin embargo, desde ese mes volvió a su tendencia bajista, y las caídas concatenadas llevaron a que alcanzara en febrero pasado unos 116,4 puntos (en la serie tendencia ciclo), por debajo de los 117 puntos de enero de 2024 (con el 2004 como base 100). Según precisó la consultora LCG, se ubica ahora un 6,7% abajo de su nivel de noviembre de 2023.
Esto por no mencionar que, si se toma la serie original, que no elimina el ruido por la estacionalidad, la industria se encuentra oficialmente en su peor momento desde la pandemia (descendió a los 100 puntos por primera vez desde mayo de 2020). De hecho, sacando la pandemia alcanzó el peor momento en esta serie en al menos 10 años, y probablemente desde la salida de la crisis post fin de la Convertibilidad.
Caída pareja en casi todos los sectores
Contrario a lo que ocurre en la economía en general, la industria no presenta dos velocidades a su interior, sino que el derrumbe es parejo en casi todos sus rubros: 14 de 16 cayeron en febrero.
El mayor desplome ocurrió en la industria textil, de un 33% interanual, evidenciando el impacto de la apertura comercial por la baja de aranceles ocurrida en el segundo trimestre de 2025. En el mismo plano, división "prendas de vestir, cuero y calzado" cayó un 18%.
La segunda mayor baja, de un 29%, se dio en la división "maquinaria y equipo", mostrando una caída en la producción de bienes de capital que da cuenta de que la expectativa de la industria es que la crisis no cese pronto.
Algo similar puede interpretarse de lo ocurrido en rubros productores de bienes intermedios como "caucho y plástico", que se desmoronó un 15%, o la siderurgia y otras industrias metálicas, que cayeron un 12,5%.
Otros rubros de industria pesada también se derrumbaron, especialmente el de autos y autopartes que tuvo un desplome del 29%, marcado por la inundación de autos chinos, una menor exportación a Brasil y un estancamiento en los patentamientos locales.
Entre los principales rubros, alimentos también mostró una fuerte caída del 6,9%. En paralelo, la construcción tuvo una baja del 0,7% y sigue estancada en pisos históricos luego del desplome de 2024, según mostró el Indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) del Indec también el último jueves.
Al contrario, los únicos dos rubros que crecieron fueron los productos químicos (3,7%) y la refinación de petróleo (19%), vinculado al dinámico sector energético.
Evidentemente, no cabía esperar otras cifras luego de los pésimos números que la capacidad instalada había mostrado en enero, cuando un piso del 53%, un par de puntos por debajo de su nivel del mismo mes en 2025. Más aun, con algunos sectores en nivel de crisis cuasi terminal incluso considerando la estacionalidad, como el rubro automotriz (24%) y el textil (23%). Y luego de siete caídas consecutivas de la industria en el EMAE del propio Indec.
En definitiva, la apertura comercial, el atraso cambiario y las paritarias pisadas como ancla antiinflacionaria siguen haciendo estragos en uno de los tres sectores de mayor creación de empleo en el país. Un panorama que deja una mala perspectiva para el desempleo del primer trimestre, luego de la suba de más de 1 punto a fines de 2025.