El anuncio del gobierno de Milei está lejos de resolver el problema de fondo que son los bajísimos salarios que cobran las fuerzas federales, en muchos casos por debajo de la línea de la pobreza lo que obliga a muchos efectivos a buscar ingresos alternativos como manejar autos de aplicaciones o hacer delivery.
Las primeras reacciones en los grupos de redes sociales donde se agita la protesta del jueves muestran que el anuncio estuvo lejos de apagar la bronca. "Necesitamos un sueldo acorde a la inflación, no sumas en negro que desaparecen el mes que viene", dice uno de los cientos de mensajes que circulan entre las fuerzas.
Es que, como contó LPO, el deterioro salarial es muy profundo. En el caso de los salarios de la Prefectura y la Gendarmería la caída es de un 31 por ciento desde la llegada de Milei al gobierno.
La situación de los efectivos de seguridad exhibe una profunda contradicción con la narrativa del gobierno que dice "cuidar a quienes nos cuidan" y utiliza a las fuerzas para apagar otros conflictos por bajos ingresos, como el de los jubilados.