La Red Patagónica de Genética Humana, que integran hospitales de El Calafate, Comodoro Rivadavia, Trelew, Neuquén, Bariloche, Tierra del Fuego y La Pampa, advirtió que esta decisión interrumpe estudios en curso y deja a pacientes con enfermedades poco frecuentes en una región vasta y alejada sin diagnósticos, ya que no tienen dónde hacérselos. "Convocamos a instancias de diálogo y resolución que permitan continuar con la labor de brindar acompañamiento a las familias", subrayaron. Recordó, además, que los servicios de genética en la Argentina surgieron sin planificación, lo que generó una distribución geográfica profundamente desigual, con concentración en la Ciudad de Buenos Aires mientras provincias enteras quedaron sin cobertura. El Hospital de El Calafate era justamente uno de los nodos que intentaba corregir esa inequidad. Ahora ese nodo está desactivado, y los pacientes de la Patagonia que necesitaban diagnósticos de precisión para enfermedades oncológicas, genéticas o infecciosas no saben adónde ir.
En el Congreso, 15 diputados y diputadas de distintos bloques firmaron un proyecto de resolución solicitando al Ministerio de Salud que explique las razones del cierre. El texto también indaga sobre el retiro de equipamiento informático que contenía material sensible de pacientes –hecho denunciado, pero sin respuesta oficial–, y sobre el destino de las muestras biológicas y estudios en curso que estaban bajo análisis cuando todo fue desarticulado.
Hospital SAMIC El Calafate
El proyecto de resolución de Diputados señaló también que la decisión podría ser incompatible con el propio estatuto del hospital, que establece explícitamente la obligación de promover la investigación científica y sostener la unidad de conocimiento traslacional. Si la medida viola el estatuto, la pregunta que sigue es si hubo evaluación técnica o sanitaria previa —el texto legislativo pregunta exactamente eso— o si fue simplemente una decisión política sin sustento.
Por su parte, el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA aprobó una resolución en la que repudia rotundamente la “persecución institucional”, expresa su solidaridad con Bruque, denuncia la campaña de desprestigio profesional a la que fue expuesto por parte de las autoridades y respalda el trabajo de los biólogos que prestan funciones en hospitales avalados por el Ministerio de Salud de la Nación a través de la matrícula nacional de análisis clínicos.
En la UCTHP trabajaban 16 profesionales, incluyendo dos investigadores/as del Conicet y doctorandos realizando sus trabajos de tesis en la UBA. Durante 2025, realizó más de 1.400 estudios genéticos y moleculares, prestaciones únicas en la provincia que permitieron a pacientes con enfermedades oncológicas, cardíacas, con HIV y con enfermedades poco frecuentes acceder a diagnósticos y tratamientos vitales.
Sin embargo, los reclamos quedan sin respuesta. Y el científico que llegó en un avión Hércules para colaborar en la pandemia y ayudó a desarrollar un servicio de vanguardia, sigue esperando que alguien explique porqué hoy lo destruyen.
“El Conicet recibió el informe de gestión y no entiende la lógica de eliminar un área que factura, llega a la gente por los diagnósticos en salud y genera investigaciones concretas con resultados para las personas", concluye Bruque.