La víctima relató que fue interceptada por dos delincuentes en una moto azul. Uno de ellos sacó un arma y lo amenazó: “Bajate, mira que no es joda, te voy a romper el pecho”.
Ante la intimidación, el hombre accedió a entregar sus pertenencias mientras su pareja descendía del vehículo y resultaba lastimada. A pesar de no resistirse, el asaltante reiteró la amenaza —“Esto no es joda, salame, te rompo el pecho”— y efectuó dos disparos al aire.
Los ladrones escaparon con la moto de la víctima, un morral con documentación, un celular iPhone, llaves de un auto, tarjetas y el dinero en efectivo. Todo el episodio quedó registrado por cámaras de seguridad de la zona.
Compras con las tarjetas robadas y fallas para bloquearlas
Tras el robo, la situación se agravó: los delincuentes utilizaron las tarjetas de crédito sustraídas para hacer consumos.
Según el propio damnificado, gastaron cerca de un millón de pesos antes de que pudiera bloquear los plásticos. Parte del dinero fue utilizado en un local de comidas rápidas —donde registraron un gasto de $132.000— y el resto en supermercados.
La víctima aseguró que tuvo dificultades para comunicarse con los bancos para frenar las operaciones, lo que permitió que una de las tarjetas siguiera activa durante varias horas.
La investigación quedó en manos de la Policía Bonaerense, que analiza las imágenes de las cámaras aportadas por vecinos para identificar a los autores del hecho.