Para Starmer, el asesinato del Ayatolá Alí Jamenei no frenará los ataques de Irán sino que más bien los lanzará con más fuerza. "Los ataques que se vienen serán más peligrosos para los civiles. Creemos que la mejor forma para la región y el mundo es un acuerdo donde Irán deje cualquier aspiración de armas atómicas", dijo el primer ministro del Reino Unido.
Esta mayor implicación en la guerra -aunque Starmer no utilizó la palabra- es "acorde con la legalidad internacional", subrayó, y publicó a continuación un argumentario para sostener esa afirmación, en el que sostiene que se basa en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas.
Poco antes de realizar estas declaraciones, el Reino Unido, Francia y Alemania habían hecho público un comunicado conjunto en el que mostraban su disposición a atacar a Irán. "Tomaremos medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, potencialmente permitiendo las acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones en su origen", indicaron los tres países en una declaración conjunta.