El gobernador Sáenz viene aprovechando estas diferencias para presentarse como contrincante de Cristina y Máximo Kirchner "Vuelvan al Partido de la Victoria, no sigan destruyendo al PJ", sostuvo Sáenz en un tuit. Por su parte, Osvaldo Jaldo se mostró con la senadora Mendoza y profundizó su línea de colaboración con Javier Milei. "Ratificamos la necesidad de sostener una agenda de diálogo permanente entre la Nación y las provincias, priorizando la gobernabilidad y el crecimiento de Tucumán", afirmó. En tanto, el catamarqueño Raúl Jalil habló de "un cambio generacional" dentro del peronismo y cuestionó “la agenda del Conurbano”, que -según planteó- “es un problema para el país”.
Sin embargo, en este caso, no fue únicamente el kirchnerismo quien se mostró en contra de la reforma laboral, sino que la semana pasada hubo un comunicado de los seis gobernadores de Unión por la Patria -Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero)- planteando su "pleno rechazo" al proyecto y llamaron a todas las fuerzas políticas a votar en contra. Por otro lado, la CGT se reunió con varios gobernadores para explicarles los motivo de su rechazo y convocó a un paro general el día de su tratamiento en el recinto. Claramente, no se trató de una cuestión de la "agenda del Conurbano", sino que desde todos los sectores institucionales del peronismo plantearon que la reforma era invotable y regresiva para los trabajadores.
En el interbloque Popular había quienes preferían ver el vaso medio lleno y destacaban que, de los cinco integrantes originales del subbloque rebelde, sólo tres se fueron, mientras que los dos restantes -el riojano Jesús Rejal y el puntano Fernando Salino- optaron por permanecer. De esta manera, la bancada peronista conservará la primera minoría, con 25 integrantes. Habrá que esperar al viernes para conocer el desenlace. Curiosamente, los miembros de Convicción Federal votaron en contra de la reforma en la primera ocasión. Si ahora cambiaran de postura, volvería a encenderse el debate sobre si el peronismo debe aplicar sanciones a quienes votan tan notoriamente en contra de lo que marca la doctrina justicialista. "Estamos entre la idea de que ‘es con todos adentro’ o que ‘hay que echarlos a todos’. Yo los echaría a todos, pero tampoco sé si esas sanciones sirven para algo", admitía, con crudeza, un senador de Unión por la Patria.