Para “evitar disturbios”, el ministerio de Seguridad anticipó que realizará requisa de mochilas y control de los vehículos, incluyendo camionetas y micros. Monteoliva justificó este recrudecimiento del operativo policial antipiquetes por los presuntos accidentes ocasionados por manifestantes en las inmediaciones del Congreso durante la discusión en el Senado del proyecto de reforma laboral del pasado 11 de febrero (fecha en la que logró la media sanción).
Con camiones hidrantes, camionetas, motos y hasta un motorhome gigante, los efectivos de la Gendarmería Nacional se apostan en la calle de la entrada a la Cámara baja del Parlamento, en Avenida Rivadavia entre Callao y Riobamba.
Además, con la excusa de “preservar la integridad física” de periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos que cubran la marcha, recomendó “evitar posicionarse entre eventuales focos violentos y el personal de las Fuerzas de Seguridad afectado al operativo”.
El anuncio ocurre a poco de que se cumpla un año del negligente disparo del gendarme Héctor Guerrero, que casi asesina al fotógrafo Pablo Grillo durante una marcha en defensa de los jubilados.