Mientras la situación de los frigoríficos argentinos se deteriora y se encienden las alarmas, en Concepción del Uruguay ven desconcertados la invasión de pollos de origen brasileño en las góndolas de los supermercados o en las granjitas de barrios que se multiplican proporcionalmente se derrumba el empleo formal.
Sucede que en la localidad entrerriana, la pérdida de empleo industrial no se limita al sector avícola. Meses atrás, cerró una planta de YPF que se abastecía por barcaza y proveía de combustible a la ciudad. Si bien esa planta no generaba grandes dividendos para la empresa estatal, no daba pérdida y ocupaba a 47 trabajadores.
Además, se sucedieron despidos en empresas del rubro maderero que profundizaron el deterioro de la industria de Concepción de Uruguay. Frente a ello, surgieron comercios pequeños y rotiserías como válvula de escape ante la falta de empleo formal.
En el sector admiten que, con costos internos dolarizados, energía cara y un tipo de cambio que no acompaña, competir contra el pollo brasileño resulta inviable. La amenaza inmediata es la desafectación de al menos 450 trabajadores en marzo y un escenario todavía más severo si no se reactivan plenamente las exportaciones en abril.