El alcalde de Xilxes, Ismael Minguet, decretó tres días de luto por los asesinatos y expresó que "no encontramos explicaciones ni nada. Estamos fuera de sitio y nos hemos levantado esta mañana y creíamos que esto era una película".
Las víctimas vivían en Xilxes, una comunidad de 3.200 personas. Tanto María José como su expareja eran sordomudos. Según los primeros testigos que arribaron al lugar, tras el descubrimiento de los cuerpos, aseguraron que el sospechoso hizo "la señal de un degollamiento con el dedo en el cuello".
Además, familiares y allegados a la familia contaron para SalamancaHoy que el hombre "la seguía allí donde iba y lo habían metido preso por incumplir el alejamiento", y que "la tenía controlada, seguía sus pasos y dónde iba o no iba".