El delito que llegará a juicio prevé penas de entre 5 y 15 años de prisión, por tratarse de un menor de cinco años . La Fiscalía sostiene que existió planificación previa y un traslado vehicular inmediatamente posterior a la sustracción.
El juicio que comenzará a fines de febrero se destacará por su dimensión excepcional. La Fiscalía presentó cerca de 800 testigos, una cifra que refleja la complejidad del expediente y la existencia de una segunda causa acumulada por encubrimiento, en la que hay diez imputados adicionales.
Entre ellos, figuran Laudelina Peña, tía del niño, y un comisario que permanece detenido. Para Schaefer, el rol de los encubridores resultó determinante para desviar la investigación en los primeros días: "Está probado que vinieron a entorpecer la causa. Hubo maniobras claras, incluso personas que se presentaron como abogados y no lo eran".