Según relataron testigos al móvil de TN, el asaltante ingresó al local simulando ser un cliente común: pidió una gaseosa y la pagó. Sin embargo, cuando estaba por retirarse, sacó un arma de su bolso y comenzó la pesadilla.
A pesar de que la joven le indicó de inmediato dónde estaba el dinero de la caja, el delincuente no se conformó. Bajo amenazas, la llevó hacia el fondo del local con la aparente intención de que no fuera vista desde la calle. Allí, comenzó a darle violentos culatazos en la cabeza.
Los gritos de auxilio de la empleada alertaron a los comerciantes vecinos, quienes no dudaron en intervenir. Al verse rodeado, el delincuente salió del local y, antes de huir, apuntó contra los vecinos y gatilló. Por una falla técnica del arma o el azar, el disparo no se produjo, lo que evitó lo que pudo haber sido una masacre en plena vereda.
Indignación vecinal: “Es zona liberada”
El móvil de Arriba Argentinos recorrió la zona y recogió el testimonio de comerciantes que viven con el miedo constante. “Esto pasa siempre acá. El otro día desfiguraron a una señora a la vuelta para robarle la cartera. Pobre piba, viene a laburar y la pueden matar por nada”, expresó con bronca un joven del barrio.
Otro punto que generó fuertes críticas fue la respuesta policial. Según denunciaron en el lugar, una vez cometido el hecho, llegaron diez patrulleros de manera simultánea.
Los vecinos reclaman que esa presencia es “para la foto” y no preventiva. Hasta el momento, el sospechoso permanece prófugo.