Por orden de la fiscal Analia Saravalli, la PDI allanó el inmueble y secuestró dos teléfonos celulares. En ese procedimiento no hubo detenidos.
Además, la misma propiedad había quedado vinculada a otro incendio ocurrido el 27 de mayo. En aquella oportunidad, una mujer denunció que un hombre rompió la puerta de entrada y arrojó una botella con combustible encendida hacia el interior. El objeto cayó sobre un colchón donde dormía su hijo.
Ahora, la Justicia investiga si esos episodios tienen relación con el ataque que terminó con la muerte de Ponce y la detención del sospechoso.