A lo largo de los casi 90 días de instrucción, las distintas medidas del Ministerio Público no lograron reunir evidencias sustanciales contra los dos liberados.
Durante un allanamiento en la finca de Íñiguez se habían incautado prendas de vestir que la madre del joven buscado, María Inés Gómez, no reconoció como de su hijo, mientras que los peritajes científicos sobre manchas hemáticas halladas en la propiedad determinaron que correspondían a una perra parturienta y a un loro.
De forma similar, las diligencias y secuestros realizados en la vivienda de Silva tampoco arrojaron resultados de interés para el expediente.
Con la liberación de Silva e Íñiguez la investigación continúa con un único sospechoso detenido, Antonio Ramón Gómez, en tanto que el paradero de Axel González sigue siendo una incógnita.