La iniciativa se da en un contexto de tensión con Irán, rival histórico de la monarquía sunnita, y en medio de los esfuerzos de Washington por limitar las capacidades nucleares de Teherán, que niega buscar armas atómicas.
A su vez, Medios como The New York Times y The Wall Street Journal señalaron que el acuerdo, de 30 años de duración, contempla la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio si un estudio conjunto lo justifica. Legisladores demócratas ya pidieron al Congreso rechazarlo, mientras que funcionarios israelíes advierten que un programa civil podría derivar en fines militares.
La alarma se encendió en Medio Oriente ya que el reino árabe, que no mantiene relaciones diplomáticas con Israel, ha defendido durante años su derecho a desarrollar energía nuclear. Washington, por su parte, intenta integrar cualquier pacto en una estrategia más amplia que incluya la normalización de vínculos con Israel y un acuerdo de defensa bilateral. En 2009 ya habían firmado un acuerdo nuclearcon el vecino Emiratos Árabes Unidos, aunque este país no enriquece su propio uranio.