En el ránking de nacionalidades con posesión de tierras rurales en la Argentina aparecen primero ciudadanos de Estados Unidos, con más de 2,7 millones de hectáreas, una superficie mayor a la provincia de Tucumán, y un 20% del total de tierras en manos de extranjeros. Les siguen los italianos y los españoles. Solo estas tres nacionalidades concentran la mitad de la tierra extranjerizada. Si se aprueba el proyecto de Milei, solo quedarán en pie la adquisición de tierras por parte de Estados extranjeros o de empresas con participación estatal, modelo habitual de las compañías chinas.
Florencia Gómez, directora del Registro de Tierras Rurales hasta 2015, pide prestar especial atención al intento por derogar el artículo 10 de la ley vigente, que prohíbe a extranjeros hacerse de tierras que “contengan o sean ribereños de cuerpos de agua de envergadura y permanentes”. “Esta ley es parte de un combo que incluye la ley de glaciares, el súper RIGI, la ley de lobby y la ley de sociedades anónimas. Quieren entregar los cuerpos de agua, los ríos, los lagos, para proyectos turísticos VIP, para generar energía o para la instalación de grandes centros de data center como los de Peter Thiel”, advirtió, en diálogo con El Destape.
Para Julieta Caggiano, del Observatorio de Tierras, si se deroga la ley del 2011, van a proliferar los casos como el de Joe Lewis, el empresario británico con más de 12.000 hectáreas en la Patagonia que contienen al Lago Escondido. “La clave es el análisis subprovincial. Quieren derogar la ley actual para que los extranjeros compren tierras justo donde hoy ya no pueden hacerlo”, dijo a El Destape. Otro foco de atención, indicó, es la reforma del decreto/ley de 1944 que regula la adquisición de tierras en zonas de frontera. El proyecto de Milei habilita la extranjerización de esas áreas sensibles, con la autorización de la provincia donde se ubica ese territorio y el silencio administrativo del Estado nacional.
Marcelo Bergman, doctor en Sociología y especialista en crimen organizado, sostuvo en su exposición en el Senado que el proyecto abre la puerta a que organizaciones narcocriminales compren las fronteras argentinas. “Si se quitan regulaciones a las zonas de frontera y se debilitan los controles se permite que un grupo extranjero se pueda hacer del control de un espacio. Un ejemplo: si el Primer Comando de la Capital, principal cartel de drogas de Brasil, quisiera adquirir territorios en Misiones, en la zona de frontera para pasar droga desde Paraguay a la Argentina, con esta ley tienen el control de ese espacio. Con las fronteras tenemos que ser muy cuidadosos. No vaya a ser cosa que dentro de diez o quince años nos agarremos la cabeza y digamos: ‘¡Qué hicimos!’”