Más tarde, empezó un segundo vuelo con una joven de 22 años que ya poseía licencia de piloto privado, aunque tenía pocas horas de experiencia. Por esa razón, y siguiendo el protocolo de la escuela, debía volar acompañada por un instructor o un piloto de seguridad.
Mientras sobrevolaban la zona rural de Toledo, en el departamento Río Segundo, ocurrió lo inesperado. El director de Flying Parrot Córdoba, Eduardo Álvarez, reconstruyó, a partir del relato de la alumna, que Bertazzo le pidió que mantuviera el vuelo tal como estaba previsto.
La joven logró controlar el Cessna C-150 y aterrizó la aeronave sin sufrir lesiones. Algunos minutos después, Álvarez despegó de inmediato para intentar localizar a Bertazzo y, luego de unos 15 o 20 minutos de vuelo, encontró el lugar donde había caído.
Con las coordenadas precisas avisó a las autoridades, que enviaron efectivos de la Patrulla Rural Centro y un servicio de emergencias. Cuando los médicos llegaron al lugar, solo pudieron confirmar su fallecimiento.