La agenda tiene punto de largada y de llegada. El inicio de plan de lucha se dará con el fin del Mundial de fútbol y el punto culmine será con la llegada del Papa a la Argentina. Tanto la CGT como la UTEP mantienen lazos con Roma heredados de los tiempos del pontificado de Francisco. El Sumo pontífice los recibió poco antes de su fallecimiento y expresó su respaldo a la justicia social. En el triunvirato trabajan con la hipótesis de que Leon XIV estará en noviembre en el país por lo que la huelga general deberá ser en octubre o a inicios del mes 11.
El plan incluye acompañar en movilización a los jubilados, presionar para la reapertura del consejo del salario y marchar el día de San Cayetano. Esas acciones se van a superponer con las que defina cada confederación de la CGT y los conflictos sectoriales que puedan surgir como el de esta semana con camioneros. Pablo Moyano en El Destape Radio no descartó un paro nacional del gremio.
Pese a la fragmentación interna, el contexto une a los distintos sectores cegetistas. Hacia afuera, con las CTAs y los movimientos sociales se construye una mesa de entendimiento con el plan de acción en marcha. “La mesa de acción queda confirmada y va a coordinar las acciones conjuntas con las representaciones de jubilados, pymes, discapacitados y las regionales. Nos estamos imaginando a las representaciones gremiales y sociales para expresar la disconformidad con una política que no nos incluye”, anunció el triunviro Jorge Sola tras la reunión del consejo directivo hace dos semanas. Desde entonces no hubo más avances a la espera de un movimiento del nuevo jefe de gabinete, Diego Santilli.