Según ese documento, Espert se obligaba a realizar asesoramiento para refinanciar deudas a cambio de un millón de dólares pagaderos en cuotas mensuales durante un año.
Para los investigadores, ese contrato es una simulación: “Solo existe un contrato que reza haberse celebrado en un lugar en el que no se encontraba ninguna de las partes que lo suscribió y en la ausencia de todo tipo de antecedentes que permitiese suponer que el contrato versaría sobre un objeto de real cumplimiento”.
De acuerdo al expediente, el 4 de marzo de 2020, seis semanas después de recibida la transferencia de los u$s200.000, Espert ordenó desde su cuenta del Morgan Stanley el envío de u$s50.000 a una cuenta en un banco nacional.