Según declararon testigos durante la instrucción, ambas nenas lloraban de manera constante y, en distintas ocasiones, tanto la madre como la abuela las dejaban solas dentro de la pequeña casa donde residían.
En un primer momento, los médicos concluyeron que las lesiones de la beba eran compatibles con maltratos y no con un accidente doméstico. Más tarde, la autopsia confirmó que la niña, identificada como Ana, murió asfixiada por una persona que le tapó las vías respiratorias con la mano.
Con esos elementos, la fiscal Marcela Juan, a cargo de la UFI 16 de Lomas de Zamora, ordenó la detención de la abuela y la imputó por homicidio agravado. En paralelo, dio intervención al fuero Penal Juvenil en relación con la madre de la beba, quien quedó acusada por abandono de persona.