Respecto a la estadía de Angeletti en la habitación de hotel en la que se alojó Adorni como funcionario, Mangano utilizó la misma lógica y concluyó que no resultó un gasto extra porque los alojamientos se pagan en base doble.
Para la fiscal, tampoco representó una irregularidad el regreso de Adorni y su pareja a la Argentina en primera clase de Delta Airlines, que costó 4910,35 dólares y 5154,55 dólares respectivamente. En ese sentido, explicó que el pasaje de Angeletti no fue pagado con fondos públicos y en el caso de un funcionario de “alta jerarquía” como Adorni dijo que “se encuentra autorizado a optar por clases superiores (ejecutiva o primera) en vuelos oficiales”, de acuerdo con lo establecido por los decretos 280/1995 y 888/24.
Con esos argumentos, Mangano pidió a Rafecas que se archive la investigación, que comenzó a partir de una denuncia del abogado Gregorio Dalbón por supuesta “malversación de caudales públicos” y que representó una profunda crisis de imagen para el Gobierno ultraderechista, ya que Adorni llegó a justificar el viaje diciendo que fue a “deslomarse” a Nueva York y que quería que su pareja lo acompañe, una frase de la que luego tuvo que retractarse.
El jefe de Gabinete enfrenta otras dos causas penales, que están en etapa de prueba en el juzgado federal de Ariel Lijo y la fiscalía de Gerardo Pollicita. Una es por presunto enriquecimiento ilícito, a partir de supuestas irregularidades en sus declaraciones juradas y en la adquisición de sus propiedades, y la otra es por supuestas dádivas a raíz de un viaje en avión privado a Punta del Este que habría costeado su amigo Marcelo Grandio, contratista de la TV Pública.