Esta semana, Buenos Aires/12 dio cuenta del drama del avance de la erosión costera en Santa Clara del Mar, que dejó de ser un problema ambiental para pasar a ser un peligro inminente en materia de seguridad de vecinos y turistas. Así lo consideran desde la Provincia de Buenos Aires, que licitó una obra de escolleras; el Municipio y los residentes de las casas linderas que ya están sufriendo el impacto de la erosión. Pese a eso, las obras no avanzan porque hay una medida judicial que las tiene paralizadas.
Se trata de las playas de Camet Norte, donde la sudestada golpeó los acantilados de manera violenta, tal así que se llevó arrastrada una de las bajadas, que es la que permite a los guardavidas tener acceso a las mismas en el marco de la temporada. A eso se suma que, ante cada lluvia, las viviendas se agrietan y hasta hay alerta de que se pueda derrumbar un acantilado, según los estudios que realizaron desde la Provincia y el Municipio.
Los vecinos propietarios de las casas en peligro hicieron una presentación judicial y hasta piensan en tomar medidas que incluyen hasta el corte de ruta con la intención de que la jueza accione y dé el visto bueno para avanzar con la obra. Es que el mar no entiende de los tiempos de la Justicia y, cada año, el acantilado pierde 1,9 metros.
“Tengo muchísimo miedo con esto. Si se derrumba sobre la gente que se para debajo del acantilado, es algo que va a acompañar a la jueza en su conciencia toda la vida. Es urgente resolverlo y ya tenemos como ejemplo lo que pasó en distritos cercanos, como General Pueyrredón, donde hubo víctimas”, alertó el intendente.