La estrategia no es nueva. En noviembre, Santilli ya había recorrido varias provincias para sumar respaldos al Presupuesto, que finalmente fue sancionado con el acompañamiento de mandatarios provinciales.
En el Senado, La Libertad Avanza cuenta con 20 bancas propias, a las que se sumarían tres del PRO. El oficialismo irá en busca del acompañamiento de los radicales y de los bloques provinciales, mientras que el peronismo ya explicitó su rechazo al proyecto. Incluso, algunos senadores del bloque Justicialista participaron de la movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) “contra la impúdica reforma laboral impulsada por el Gobierno”, el pasado 18 de diciembre.
Lo cierto es que, tras la sesión en la que se aprobó el Presupuesto 2026 en la Cámara alta, se profundizaron las rispideces internas dentro del peronismo. Quedaron expuestas las tensiones entre el bloque Justicialista y los senadores que integran Convicción Federal, espacio que hasta hace unos meses formaba parte de un interbloque común. En esa votación, tres de los cinco integrantes de Convicción Federal —Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán) y Carolina Moisés (Jujuy), todos alineados con gobernadores que mantienen buen diálogo con la Casa Rosada— acompañaron al oficialismo. Moisés, incluso, protagonizó fuertes cruces posteriores con la camporista Anabel Fernández Sagasti.
Así, mientras el oficialismo intentará negociar con quienes ya le dieron señales de apoyo en el corto plazo, el bloque Justicialista buscará contener las fugas y sostener una posición unificada frente a una reforma que promete volver a tensionar el clima político cuando el Congreso retome la actividad.