En paralelo, el Gobierno sorprendió este jueves con un gesto casi imperceptible: anunció, en voz muy baja, la venta de Cine.ar, un canal público dedicado al cine argentino. Si uno parpadea, se lo pierde. Lo concreto es que no tiene impacto fiscal.
El caso más insólito, sin embargo, fue la primer licitación que completó el gobierno para el almacenamiento de energía para el verano, las famosas "pilas". La Secretaría de Energía lanzó la licitación pero fracasó. Emparchó y volvió a fallar. Emparchó otra vez. Y ante la tercera caída por la falta de acuerdo con los privados, tuvieron que poner a Cammesa como garante para que el proceso no colapsara. "Un típico caso de paternalismo del Estado", dijo el empresario consultado en tono irónico.
Frente a este panorama, muchos recuerdan a Roberto Dromi y las privatizaciones de los 90. Aquel proceso, tan vertiginoso como polémico, logró privatizar casi todo: YPF, Aerolíneas, Entel, los trenes, los teléfonos. Verdaderos monstruos estatales. El Estado recaudó miles de millones de dólares. Hoy, con viento a favor, vendiendo absolutamente todo lo que queda, se calcula que se podrían conseguir apenas mil millones. Una cifra casi simbólica. Pero incluso esa meta parece inalcanzable para la desorientada administración libertaria.