El nivel de ocupación tampoco repunta. Entre noviembre de 2023 y abril de 2025 se perdieron más de 160.000 empleos asalariados (104.600 en el sector privado y 55.700 en el público), de los cuales la industria y la construcción explican el 88 por ciento. Esta caída de puestos asalariados fue compensada sólo parcialmente por el aumento del monotributo (+88.600) y los trabajadores autónomos (+13.100).
En este contexto, "no parece haber componentes de la demanda agregada que puedan traccionar el crecimiento en los próximos meses", indica FIDE. Con el consumo estancado o en caída y una capacidad instalada ociosa que en la industria, por ejemplo, supera el 40 por ciento, resulta difícil esperar dinamismo en la inversión privada.
"Las tendencias contractivas de la actividad económica –con algunas pocas excepciones a nivel sectorial– y del empleo son contrapartidas inevitables de la política de estabilización que intenta garantizar el Gobierno hasta octubre", agrega. Y después de las elecciones, "es previsible que el reajuste del modelo acentúe, junto con los síntomas recesivos y regresivos sobre la economía real", concluye.